lunes 23 de mayo de 2011

FORMATEANDO EL MUNDO

Llevo varias semanas, creo que más de un mes, empleando mi tiempo en una de las actividades más gratificantes de mi vida: estoy formateando el mundo, aunque no lo estoy haciendo sola. Otros antes lo intentaron a su modo y eso siempre ha sido y será un error.

Siempre se sueña con hacer algo así cuando se es muy joven. Se ven problemas, aquí y no tan cerca. La prensa escrita y la televisión nos ponen al día de lo que les parece según quien pague y por eso no aparece todo lo que es y se muestra lo que no debería interesar tanto. Pero ahora todo es diferente, la noticia parte directamente de la situación, sin intermediarios. Eso es lo que más les duele a "ellos".

En este tiempo que describo he aprendido muchas cosas y eso es lo que quiero contar hoy en mi buhardilla. El orden de exposición no tiene importancia:

- La juventud no se deja engañar y es capaz de pensar por sí misma.

- Hay gente fantástica a nuestro alrededor y no hace falta buscar demasiado.

- Si hay algo que puede unir a las personas es la indignación.

- Nadie, ni persona, ni grupo, sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta.

- Hay solución a los problemas, pero se necesita un formateo del mundo y la instalación de un sistema nuevo de código abierto.

- No hay que pensar que solamente tú tienes una idea, pues esa misma puede estar fluyendo a la vez por miles de cerebros.

- Todas las ideas de cada persona, juntas, forman un código único, como una huella digital. No se puede poner a todo el mundo de acuerdo en todo, pero sí podemos saber qué ideas pueden ser compartidas por una mayoría de personas. Antes eso era impensable, ahora sí se puede hacer: tenemos Internet.


Es fácil, ¡a formatear el mundo!.




Foto: Susicroft